Mi paciencia te condena

Posteado el 02. dic, 2011 por Marce in Ciencia & Cultura, Literatura

Por Victoria L.D.

El aire se hizo de arena y no se dejaba meter en los pulmones. Sentí que me asfixiaba y prendí un pucho con la esperanza de que, mezclado con el humo, entre un poco oxigeno; pero nada mejoraba mi condición de moribunda.

Se me helaron los órganos y confieso que la sensación todavía dura por que nada que me ponga para abrigarme me la ha quitado por años.

En el primer semáforo abrí la puerta del auto y sin hacer mucho espamento deje chorrear el cuerpo por la puerta.

Con mi orgullo en el bolsillo y la sensación en la boca de haberme comido una bola de pelusa caminé a ningún lado, secándome los mocos con la manga de mi camisa y las lágrimas con el dorso de la mano o al revés. La cosa es que al frío interno se le sumó que me empapé con mis sentimientos, y terminé toda mojada y atragantada de vergüenza que sabe a pelo y tierra.

El aire todavía no se dejaba respirar y no sé con cuantos cigarrillos hice el intento, pero nada resultaba, estaba ahogándome en tristeza.

En el banco de una plaza desparramé mi ser casi congelado; de mis manos agarrotadas, se cayó el escudito peronista con tus iniciales gravadas que te había llevado de regalo. Metí la cabeza entre las piernas y lo vi brillar. Mañana seguro, la gente lo iba a pisar e iba a terminar enterrado para siempre, junto a los recuerdos de nuestro amor de verano, que por melancolía nunca mas los iba a querer pensar; ahí abajo hubiera querido esconder los sentimientos infantiles que me permití durante años alimentar y hoy estaban ahí, enormes, ocupándome el cuerpo entero, sin que se puedan escapar con las lágrimas, que por fin se terminaron, pero por mi boca seguía saliendo un gemido de alma en pena queriendo expulsar por lo menos mis demonios.

Quise morirme ahí mismo y poder perseguirte con el vestido blanco que fantaseé algún día usar, tocarte las patas con las manos heladas mientras duermas con la yegua suertuda que comparte tus miserias.

Pero no era tu culpa, ni la de ella… no tenía fuerzas ni para odiarlos; al toro que vive dentro mío lo dormiste con indiferencia, lo amansaste, quedo hecho un ovillito, como un ternerito recién nacido y del estómago se escaparon mis mariposas y sus patitas se llevaron una parte de mi. Le diste un sedante de liberación lenta a mis sentimientos

Mire hacia arriba suplicando a Dios o el Diablo se llevara al frío que sentía, que me devolvieran el desenfreno que solía tener; pero no me escucharon. Seguí con el cuerpo tiritando, los dientes a castañazo y las piernas colgando como dos lechugas. Imposibles de mantenerme en pie, quise dormirme ahí y que al otro día todo parezca una pesadilla, pero a los mosquitos entrerrianos, les pareció buena idea hacer leña del árbol caído y me picotearon para darme el ánimo de levantar mi cuerpo fragmentado de la plaza.

Llegué a la casa de mi abuela y como una nena me acosté entre mamá y papá. Creí que daría el mismo resultado que solo unos años atrás, pero por más que intenté dormirme al cerrar los ojos te me aparecías  más perfecto que lo que en realidad eras. Di tantas vueltas que mis padres, ya entrados en años, me echaron y tuve que  acurrucarme en otro lado.

Me senté en el comedor a oscuras y como siempre se me apareció mi abuelo, con su traje de gaucho y su caballo transparente. Estaba al tanto de todo, me quiso consolar, pero su alma tenia más pena que la mía; me besó la frente y me rendí al sueño.

Te cuento esto, por que me contaron que te separaste, por que tu mujer te cree paranoico y tus padres quieren internarte contra tu voluntad… claro.

Por fin tienen una orden…ya no soportan ver tus ojos fuera de órbita; además te están empezando a tener un poco de miedo y te quieren lejos desde que apareciste desesperado y confesaste que hace años un espíritu de blanco te persigue… nadie te cree. Yo te creo, por que se que es un pedazo de mi que me anda faltando,  que por fin cumplió su objetivo, que es traerte conmigo…

Te estoy esperando… mi amor.

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Una Respuesta a las “Mi paciencia te condena”

  1. Marce

    05. dic, 2011

    Me gustó. Hay mas?

    Reply to this comment

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